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JULIAN ARCAS SANCHEZ

23 abril 2011

LA FURIA PERICA

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Hablar de Julián Arcas es hablar de pasión, temperamento, rebeldía, de esa furia desprende el espanyolista en la sociedad, por lo que hablamos del prototipo de jugador que más se ha acercado al alma del aficionado blanquiazul. Perico acérrimo, Julián Arcas fue y sigue siendo un símbolo y es que como él solía decir, la furia y el temperamento, es algo que se lleva a dentro y Julián los tenía hasta el tuétano.

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Arcas, junto a Trias y Martorell, en la izada de la bandera del Espanyol en la celebración del Centenario del club blanquiazul

SUS INICIOS

Don Julián Arcas Sánchez nació el 7 de enero de 1926 en la pequeña localidad de Vélez-Blanco, en Almería. Desplazada su familia en Cataluña, cuando tan sólo tenía un año. El noveno de diez hermanos, cinco chicos y cinco chicas, procedente de la clase media, su padre era un jornalero que se ganaba bien la vida, pese que eran tiempos muy difíciles, por sus buenas dotes en el trabajo.

Aprendió el fútbol en la calle, con pelotas de papel o trapo, y comenzó a forjar el carácter de delantero tenaz, incisivo, valiente, imparable. Sus primeras experiencias deportivas las vivió en equipos como la Peña Tarzán (equipo de aficionados que él mismo fundó siendo un niño, y cuyo nombre servía para unir sus dos grandes pasiones el cine y el futbol), en honor a las películas de Hollywood interpretadas por el legendario nadador Johnny Weissmüller.

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Retrato de un joven Arcas

Ya de pequeño, Arcas tenía claro que quería ser delantero centro y cuando jugaba, él siempre decía que quería ser el “9” del Espanyol, como buen hincha perico que era. De hecho, en sus fantasías se hacía las alineaciones del conjunto blanquiazul con él de delantero centro, su equipo era el de la Copa de Vallecas de 1940: Trias, Teruel, Pérez, Arasa, Rovira, Llimós, Ara, Jorge, Gonzalvo I, Mas y Arcas, el sacrificado en los sueños de Arcas era Martínez Catalá, al que admiraba profundamente. De hecho, años más tarde tuvo la fortuna de coincidir con varios de ellos.

Esa afición tanto futbolera como espanyolista le vino gracias a su hermano mayor, el cual era un apasionado espanyolista que contagió a Julián ese mismo sentimiento, que ya le acompañaría toda su vida. Su hermano tenía quince años más que Julián, jugaba en el Badalona y solía llevarle a ver los partidos apasionantes de la época que se solían disputar en la Copa Catalunya. Desgraciadamente, su hermano falleció durante la Guerra Civil.

Posteriormente jugó en la Peña Piccolino, el Rapids de San Martín, Comercial Sert, Martinenc. El joven futbolista empezaba a destacar y fueron varios clubes quienes se interesaron por él, pero fue el Horta quien de la mano de su portero en aquella época, Travé, habló sobre el joven Arcas y el club hortense le hizo varias pruebas en unos amistosos, lo cual supuso que Julián tuviera que firmar un contrato en blanco y vitalicio a cambio de una gabardina y doscientas pesetas de sueldo mensual.

FICHA POR EL ESPANYOL

En la Unión Esportiva Horta, permaneció durante la temporada 1945/46 y parte de la 1946/47. En un partido de entrenamiento a principios del mes de febrero 1947 contra el Espanyol de los Mariscal, Teruel, Llimós, etc. Arcas tuvo una actuación descollante y logró marcar dos goles al legendario portero Trias. El cuadro blanquiazul, que no andaba precisamente muy boyante en la clasificación, lo apuntó rápidamente en su agenda. El siguiente partido con el Horta, contra el Mataró, estaba como ojeador blanquiazul, el mítico Tin Bosch, y Arcas volvió a brillar con luz propia en la victoria frente al Mataró por 4 a 1, al marcar los cuatro goles del conjunto hortense. Tres días más tarde, el Espanyol se hizo con los servicios de esa joven promesa

Cabe decir, que el Horta en aquella época era un vivero de jugadores que posteriormente triunfaron en Sarrià (a otro nivel, incluso Abel Matutes hizo sus primeros pasos en el club hortense), la buena relación entre ambas entidades hizo que posteriormente, el año 1949, se firmara un acuerdo de colaboración por el que se convertía en el filial del club blanquiazul, recibiendo ayuda económica y deportiva (jugaron como cedidos Zalaya, “Totó” Fernández, Iriarte…). Pero antes de todo esto, la directiva del Espanyol decidió la incorporación al plantel espanyolista del joven Arcas.

En ese mismo tiempo, llegaban al Espanyol otros jugadores muy jóvenes como el egarense Artigas y el donostiarra Piquín, que en los siguientes años y con otros memorables nombres como el meta Trías, Argilés, Parra, Teruel, “Coco” Marcet, Pepe Mauri o Egea, integrarían un equipo extraordinario, un verdadero precursor de un nuevo modelo de fútbol que pedía jugadores fuertes, de gran resistencia física, donde el valeroso Arcas encajaría a la perfección.

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Arcas junto a Calvo, escucha atentamente a Pepe Planas

Arcas recién fichado, debutó esa misma semana oficialmente con el Espanyol que entrenaba Pepe Planas el 16 de febrero de 1947 ante el Celta de Vigo en Balaídos, disputando los 90 minutos de juego. Recordando aquel partido, Arcas: “El entrenador me había llevado con la expedición, pero yo no pensaba jugar. Fue la primera vez que viajaba en coche-cama y que estuve en un hotel de primera. Acostumbrado como estaba a ir por esos campos de regional y de aficionados, sin medidas de seguridad, sin darme cuenta que estaba en Balaidos, un estadio de primera división, y convencido de que no iba a jugar, pregunté a mis compañeros: ¿queréis que os guarde la cartera y el reloj? Se echaron a reír… A su vez, el entrenador me preguntó que era aquel paquete envuelto en papel de diario que llevaba bajo el brazo. Me puse colorado. Era el bocadillo que me había llevado para después del partido… El entrenador, serio, me dice: ¿Te atreves a jugar? Me quedé de una pieza. Casi sin voz respondí que sí, ya a los dos segundos estaba equipado. El campo estaba impracticable, incluso se había planteado suspenderse y jamás había jugado en un campo de hierba y ni en aquellas condiciones me arrugué, parecía que me comía la pelota, todas las quería para mí. ¡Qué emoción verme en aquel campo! … creo que hice más kilómetros que una locomotora. Siempre recordaré la crónica de José Luis Plazas (Mundo Deportivo) que escribió: Arcas, el debutante, es un hombreda gran combatibidad, que no teme a nadie; un diamante en bruto que hay que pulir…“. El resultado fue un 3 a 2, con una gran actuación de Pahiño, que hizo el primer gol de los gallegos.

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Arcas en su debut en Balaídos

celtaReal Celta de Vigo: Simón, Vázquez, Salas, Bermejo, Alonso, Yayo, Retamar, Hermida, Pahiño, Areito y Porta.

espanyolESPANYOL: Martí, Rigau, Mariscal, Celma, Fábregas, V. Hernández, Galobart, Arcas, Jorge, Calvo y Bello. 

Goles: 1-0: Minuto 39, Pahiño. 2-0: Minuto 42, Porta. 2-1: Minuto 52, Calvo. 3-1: Minuto 54, Retamar. 3-2: Minuto 75, Bello.

Árbitro: Señor José Martínez Íñiguez (Colegio andaluz).

Incidencias: Partido celebrado en Balaídos, el 16 de febrero de 1947, correspondiente a la vigésima jornada del campeonato de Liga. Terreno de juego en muy mal estado, lleno de charcos, debido a la intensa lluvia caída en Vigo.

En Sarrià debutó la jornada siguiente el 9 de marzo, frente al Sevilla, consiguiendo en el minuto 25 de juego el segundo gol del equipo en batir al portero hispalense Busto. En aquel partido Arcas sufrió una lesión renal, pero ese dolor lo ocultó a los responsables médicos y cuerpo técnico del club, ya que la jornada siguiente el rival era el Barcelona y quería vivir su primer derbi fuera como fuera. Sin embargo, la primera experiencia en Les Corts fue bien negativa: el equipo azulgrana, comandado por un excepcional Escolà, autor de cuatro tantos, proporcionó al Espanyol un severo correctivo, un 5-0, el otro tanto barcelonista lo anotó Bravo. El joven ariete blanquiazul apenas podía moverse por el campo, aunque disputó todo el encuentro, un derbi es un derbi y para Arcas mucho más. La temporada de su debut también se cerraba con un doloroso 8-3 en el campo del Atlético de Madrid. El Espanyol estaba en un momento de grave crisis deportiva, y la garra de un debutante Arcas no fue suficiente para evitar un triste papel en la competición oficial.

Cabe destacar, eso sí, que el conjunto blanquiazul logró llegar a la Final de la Copa Generalísimo, cayendo en la misma en la prórroga con polémica arbitral, por 2 goles a 0 frente al Real Madrid. Arcas no disputó ningún minuto en dicha competición.

TARDES MEMORABLES

Tras una temporada cedido en el Terrassa de tercera división. En la 1948-49, a punto estuvo de hacer las maletas para jugar en el Mallorca, pero finalmente el Espanyol decidió que el joven delantero se quedara en el primer equipo blanquiazul. Arcas sólo disputó dos partidos en la liga, frente al Valencia en Mestalla y Athletic de Bilbao en Sarrià, no conseguió anotar. La 1949-50 empezó a frecuentar la alineación titular, y en doce partidos disputados anotó tres tantos (ante Málaga, Celta y Nàstic), pero el verdadero estallido fue en la siguiente campaña. Quien primero le dio continuidad en el equipo fue el sustituto en el banquillo de Patricio Caicedo, Juan José Nogués, ex portero y ex entrenador barcelonista, que en 1942 había evitado desde el banquillo, el más que probable descenso del FC Barcelona a la segunda división, y que también alcanzaría el hito histórico del ascenso del Gimnàstic de Tarragona en la máxima categoría del fútbol español la temporada 1947-48.

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El futbol español, después de presenciar las lecciones magistrales del equipo argentino de San Lorenzo de Almagro, capitaneado por el español Zubieta, introduciendo unos esquemas desconocidos en aquel entonces en nuestro panorama nacional, ya se estaba aclimatando a ese revolucionario sistema, el 4-2-4, y pese que era un esquema más defensivo, en la Liga se vieron más goles que nunca. Por ejemplo, El Espanyol de Nogués estableció el record hasta la fecha inalcanzable de 82 goles en una temporada. Capaz de marcar muchos goles en partidos como el disputado ante el Lleida (8-0 con un hat trick de don Julián), el 7-1 que se le infligió al Madrid en Barcelona el 31 de diciembre de en 1950, con un Arcas que abrió la lata en el minuto 15 de partido, seguido por tres de Marcet, uno de Montalvo en propia puerta, Egea y Piquín. El Real Madrid había incorporado al defensa internacional francés Hon, así como el argentino Olsen que ayudaba en ataque al gallego Pahiño, sin duda, el españolismo vivió una de las mejores Nocheviejas de su historia. La mano experta del entrenador aragonés Pepe Nogués, se empezaba a notar en los blanquiazules. Pero por lo que muchos espanyolistas recuerdan aquella temporada es por lo que sucedió en Sarrià el 15 de abril de 1951, en el cierre de la liga como locales, en la penúltima jornada del campeonato.

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Arcas un pieza clave en el ataque perico

El Espanyol, a pesar de algunos resultados espectaculares, estaba situado en la parte baja de la clasificación, y corría serio peligro de caer en una de las plazas de promoción de descenso; llegaba al campo españolista un FC Barcelona que, a pesar de no encontrarse en su mejor momento anímico porque la anterior jornada había perdido matemáticamente las opciones al título, tenía un extraordinario plantel que en la temporada siguiente, a las órdenes del mismo Fernando Daucick, lograría ganar Liga, Copa y Copa Latina, muchos azulgranas acudieron al derbi con el deseo de compensar la pérdida del título con la alegría de enviar al Espanyol a la promoción … pero les salió el tiro por la culata. Aquella tarde gloriosa los Ramallets, Gustavo Biosca, Segarra, Basora y Calvet recibieron una goleada histórica, la mayor en liga entre ambos equipos barceloneses, inaugurada al cuarto de hora por Grau, y seguida en el minuto 28 por Arcas al rematar de cabeza un centro de Marcet, el 3-0 lo volvió a anotar Grado dos minutos más tarde, Marcet el 32 clavaba el cuarto tanto. A los tres minutos de la reanudación Egea hacía el quinto, y nuestro Julián Arcas repetiría el 88, cerrando el marcador, al culminar por debajo una escapada por la banda, un 6-0 que ha pasado a los anales del fútbol como muestra de cómo no se aplicará la táctica del fuera de juego, para que los más viejos pericos aún recuerdan como Nogués humilló Daucick y su planteamiento, con un festival de pasadas de Marcet los rápidos Arcas, Grau y Egea, la mítica “ratita “. Años más tarde, el mismo Marcet recordaba como parte de la derrota del Barcelona fue debida en que los periódicos deportivos de la ciudad recrearse en vaticinar la debacle del Espanyol cacareado la nueva táctica que Daucick aplicaría ese día… y Nogués, evidentemente, preparó el partido en consecuencia. Contaba Marcet como:”…comenzamos a correr durante el partido. En las primeras ocasiones los barcelonistas se quedaban quietos, Esperando que el árbitro Rivero señalara orsay. Cuando vimos aquello, las sorprendimos y cuando quisieron reaccionar, ya las habíamos marcado tres o cuatro goles…”. En el vestuario, al acabar el partido, don Julián se lamentaba: “es una pena que el partido haya terminado. Podríamos haber marcado unos cuantos más…“.

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Arcas superando a Ramallets, fue el segundo gol

Curiosamente y a pesar de la goleada estrepitosa infligida al eterno rival, el partido que recordaba con mayor agrado de esa temporada era un 7 a 0 infligido al Murcia, donde el ariete espanyolista tuvo una actuación descollante, a pesar de marcar un solo gol. “Me salió un encuentro redondo, aunque sólo metí un gol. Marcó primero Marcet, después Xirau, y a falta de siete minutos para el descanso era el mismo Xirau quien establecía el 3-0. En la reanudación, de nuevo Xirau tiró fuerte y el defensa Arrambarri interceptó el balón con las manos. El penalti lo tiró Celma y marcó el 4-0. A los 23 minutos, cogí el balón dentro de nuestro terreno, con campo por delante me adentré y al otro extremo del campo vi a la “rateta” Egea solo. Le mandé el balón y éste, sin pensárselo dos veces, chutó rebotándole al portero Martí que se lo introdujo él mismo al fondo de las mallas. Tres minutos después Egea botó un córner y saltamos Marcet y yo. Teniendo la fortuna de conectar el cabezazo y marcar el sexto, y cuando faltaban dos minutos para el final, Grau, al marcar una falta directa, redondeó la feliz tarde de nuestro equipo. Fue mi mejor partido como futbolista”. Arcas firmó al final de temporada 16 goles en 24 partidos disputados.

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Arcas frente al cuadro pimentonero

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ESPANYOL: Trias, Veloy, Parra, Soto, Flotats, Celma, Grau, Arcas, Marcet, Xirau y Egea. 

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Murcia: Martí, Cobo, Aramberri, Bernabé, Juanete, Alcázar, Bollano, Blanco, Del Toro, Areito y Raphy.

Goles: 1-0: Minuto 6, Marcet. 2-0: Minuto 14, Xirau. 3-0: Minuto 38, Xirau. 4-0: Minuto 56, Celma (p). 5-0: Minuto 68, Egea. 6-0: Minuto 72, Arcas. 7-0: Minuto 88, Grau.

Árbitro: Señor Marrón (Castellano).

Incidencias: Partido celebrado en Sarrià, el 11 de marzo de 1951, correspondiente a la jornada vigésima cuarta del campeonato de Liga.

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El desaparecido Chalet muestra el contundente resultado

EXTREMO DIESTRO

Pese que Julián Arcas siempre reconoció que su posición natural y en la que mejor y más a gusto se sentía era de delantero centro, la verdad es que en el Espanyol el gran Arcas se le conoció como extremo diestro. Julián en el Horta había brillado de nueve puro, como también lo hizo en su año de cesión en el Terrassa, pero en el club blanquiazul donde encontró el estrellato fue como extremo derecho. La idea fue de Pepe Nogués, al tener la baja del extremo diestro Grau, probó con Arcas en esa posición. El ariete ya no se movió de esa posición hasta en la recta final de su carrera en blanquiazul, donde su veteranía hizo que volviera en su posición natural, la de nueve puro.

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Arcas goleando al Real Madrid

En la temporada 1951-52 el atacante blanquiazul mantuvo sus números, con 11 goles en 25 partidos. Sin embargo, los resultados del equipo en conjunto eran un tanto decepcionantes: si bien cuando el engranaje funcionaba el Espanyol de Nogués era temible, y practicaba un fútbol de pressing espectacular ya la misma vez muy efectivo cara a puerta, si alguna de las piezas no estaba a la altura del equipo sufría unas goleadas de escándalo. En el seno de la misma directiva estos descalabros le generaron muchos enemigos al míster, y pese a acabar la temporada en una estimable séptima posición, Nogués no renovó y abandonó el banquillo del club. Así, la persona que dio confianza a Julián Arcas dejaba la dirección técnica, creando cierta incertidumbre sobre el encaje de los puntales del equipo para el futuro entrenador del club.

21 GOLES EN LIGA

Afortunadamente, la persona elegida para dirigir el equipo fue Alejandro Scopelli, conocido en sus tiempos como “El Conejo”, todo un personaje carismático, parte integrante de la mítica delantera pincharrata, del Estudiantes de la Plata, los “Profesores” con Lauri, Zozaya, Ferreira y Guaita, y que en el Espanyol también marcaría una bonita época difícil de olvidar. El argentino supo transmitir a todos los jugadores pericos su ambición y su carisma, de hecho fue el entrenador que más le marcó al ariete blanquiazul. Una de las máximas de Scopelli, que parecía hecha a medida para Arcas, era esta: “el crack no debe ser un muñeco perfecto, con cuerda, accionado por imitación, sino un ser humano que vibre, piense, tiemble… un ser que al entrar al campo sienta respeto por el público, pasión por sus colores, cariño por sus compañeros y exacta noción de su misión”. Scopelli era un entrenador con mucha personalidad y Arcas tuvo su mejor temporada como profesional al marcar 21 goles. El atacante perico alcanzó un hito muy difícil de repetir por un jugador que vista en el futuro la blanquiazul: fue uno de los máximos artífices de la espectacular arranque del Espanyol en la Liga, donde ganó los primeros siete partidos de la competición, al anotar nueve goles en las jornadas que iban de la 2 ª a la 7 ª ; dos goles al Sevilla (con un resultado final de 6-2), sendos tantos en Chamartín contra el Real (1-2), en Sarrià ante el Sporting (4-0) y el Valencia (2-1), y Valladolid (0-1), cerrando su tanteo particular con un hat-trick ante el Athletic de Bilbao de los Panizo, Zarra y Gainza en Sarrià (4-1). Una vez acabado el partido ante los vascos, aquel 26 de octubre, el Espanyol lideraba la clasificación con 3 puntos de ventaja sobre el Atlético de Madrid, y 5 sobre los culés.

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Arcas, Mauri y Egea con el oxígeno

Pocos comentarios se pueden hacer ante esta estadística. Por desgracia, la extraordinaria eficacia goleadora de Arcas, no evitó que el Barcelona acabara como campeón, con seis puntos por encima de los blanquiazules que acabaron cuartos. Un bagaje decepcionante cuando el equipo había liderado la clasificación durante veinte y cuatro jornadas, seguramente una de las decepciones más amargas de la historia del club, sólo superable por el drama de Leverkusen 35 años más tarde. Por lo menos, a nivel personal, Arcas pasaba a la historia por conseguir el gol número 1.000 del club al batir al meta Pita, en el partido RCD Espanyol 3, Zaragoza 2 del 26 de abril de 1953.

ADIÓS SCOPELLI

En la siguiente temporada, el Espanyol acaba de nuevo cuarto clasificado de la mano de Scopelli, aunque el equipo nunca tuvo opciones de campeonar como la temporada anterior. Arcas bajó también su tono goleador, sólo pudo anotar 7 goles en 17 partidos, siendo el cuarto máximo goleador del equipo por detrás de Cruellas (12 goles), Marcet (10 tantos) y Ramírez con 8 dianas.

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En la 1954-55, las cosas de cara a puerta para Arcas no le fueron mejor, 6 goles en 19 encuentros. El partido liguero inaugural de Sarrià frente el Athletic con el escándalo de Díaz Argote y la sentada blanquiazul por lo que consideraban un atraco a sus intereses. Lo cierto es que el Espanyol siempre estuvo en el alambre de la zona de peligro y Scopelli fue víctima de los resultados, lo sustituyó Odilio Bravo que tampoco supo reflotar el equipo. Finalmente la dupla Ricardo Zamora y Pepe Espada, que no pueden evitar la liguilla de promoción para la permanencia, pero en ella el Espanyol se muestra firme y con Arcas y sobre todo Paseiro como estilete y salvan la papeleta de la promoción de manera holgada.

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Le invalidaron este gol en la promoción… Fue un golazo

INTERNACIONAL CON LA SELECCIÓN B

Posteriormente, en la 1955-56, reavivó con 14 tantos en 26 partidos. El 31 de mayo del 1956 debutó como internacional B, curiosamente en un partido diputado en Les Corts a las órdenes de don Pedro Escartín, en un España 2 – Alemania 5.  Arcas siempre se lamentó y sin falta de razón, que al militar en el Espanyol partía con desventaja frente a otros jugadores del Madrid o del Barcelona, ​​y más si, como reconocía, tenía como competencia otro gran jugador como el extremo diestro azulgrana Estanislau “El Pipo” Basora, el monstruo de Colombes.

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4 Pericos con la selección B frente a Alemania B: De pie: Alonso, Argilés, Biosca, Gracia, Bosch, Casamitjana y Vicente, portero reserva. Agachados: Arcas, Pepillo, Rafa, Peiró y Gento y Ángel Mur Padre (masajista)

Pese a ello, Arcas estuvo muy cerca de conseguir el anhelado debut como internacional absoluto, el seleccionador nacional Pedro Escartín, que el 12 de marzo de 1953 le convocó para el partido frente a Bélgica disputado en el Campo de Les Corts, pero el buen delantero espanyolista se tuvo que conformar con la suplencia sin gozar de ningún minuto en ese partido internacional.

SU GRAN MACHADA

Fue en este justo momento, en 1956, cuando Julián Arcas trasciende la figura de jugador, de gran deportista y perico de corazón, para convertirse en todo un mito para espanyolismo. En la competición de Copa, el sorteo dirimió un enfrentamiento entre FC Barcelona y Espanyol en cuartos de final, en el partido de ida en Sarrià, el resultado fue de 3-1 a favor de los blanquiazules, donde el ariete marcó el tercer tanto perico. Arcas para disfrutar y presumir de la victoria con gol incluido, se dirigió el Bar Armengol, un local que se encontraba en la plaza de Goya, cerca de la calle Sepúlveda, donde solían acudir otros reconocidos pericos como Ricardo Mercader García, Cacho, el directivo Romaguera, etc.

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Arcas todo pundonor y raza

Entre copa y copa, en un ambiente un tanto enrarecido por las sospechas que había entre los aficionados pericos de que el FC Barcelona estaba “tocando” a nuestro portero José Vicente Train, el dueño del local, culé hasta la médula, quiso aguar la fiesta a nuestro jugador pronosticando una futura derrota y eliminación de los pericos en Les Corts, en el partido de vuelta: “No presumas, que ni con el 3 a 1 pasaréis, porque el domingo le superaremos“, con la carcajada general de los clientes culés que habían. Arcas, torpedeado en su orgullo de jugador y de perico de corazón, respondió una bravata de las suyas: “Ya le puedes decir a tu amigo Antonio (Ramallets), que nos tendrán que marcar siete u ocho goles el próximo día, porque yo solito le clavaré cuatro”. La fanfarronada del delantero blanquiazul, acabó en una apuesta entre el señor Armengol y Arcas, pagar un aperitivo para todos los que presentes que estaban en ese momento en el bar, hablamos de unas trescientas pesetas de la época. Al salir del bar, Arcas pensó “la pagaré mala suerte”.

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Arcas y el señor Armengol en el bar de éste, recordando viejas batallas

Llegó el partido donde Arcas debería afrontar su bravuconada ante Ramallets. Ciertamente, los blanquiazules salieron muy nerviosos y a quien más se le notaba era el prometedor portero, pero aún imberbe, Vicente “El Grapas” que incomprensiblemente nada más empezar el partido se le cuela por debajo el cuerpo un disparo de Kubala. Lo aparentemente más fácil lo había hecho el conjunto azulgrana: marcar el gol de salida; el gol que le podría infundir alas a su entusiasmo, moral y juegoy remontar con ellas la eliminatoria.

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Arcas supera a Ramallets en Les Corts

Los minutos que siguieron al gol parecían que, en efecto, los barcelonistas iban a por el resultado sensacional. Yes que aun sin llegar a dominar de una manera clara, patente, a los blanquiazules, sí daban la impresión de jugar con el aplomo y ligazón indispensables como para poder imponerse en el campo y en el marcador.

Si el Barcelona siguió insistiendo con su juego de ataque buscando de nuevo el camino del gol, el que igualaría la eliminatoria y abrirle nuevos y prometedores rumbos. El Espanyol, por su parte, no perdió la serenidad. Y al no perder la serenidad, puso la primera piedra del que había de ser, en definitiva, magnífico edificio de su clasificación.

Porque le permitió aguantar sin necesidad de recurrir a medios defensivos, lo que abrillantaba aún más su serena defensa a un Barcelona entregado sin reservas y con ilusión a por el desquite de Sarrià. Del partido de poder a poder, surgió una figura indiscutible con luz propia y que resolvió por si solo la eliminatoria, con sus tres goles fulgurantes en apenas veinte minutos de diferencia, Julián Arcas.

Una lección más, cuatro goles marcó su equipo. Los cuatro los consiguió Arcas. Algunos de ellos poniendo rúbrica a magníficas jugadas de la delantera o de todo el equipo. Otros, por puro sentido del gol, de la oportunidad, del constante ir a cara al gol. Que es lo que da o quita personalidad, relieve a cualquier delantero y don Julián Arcas se consagró esa tarde en Les Corts como uno de los símbolos más importantes del club blanquiazul… y suerte tuvo su amigo Ramallets de que la media hora final la jugó de centrocampista por la lesión de su compañero Gámiz.

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Uno de los cuatro goles de Arcas, menuda tarde!!!

Como que a veces existe la justicia divina, y la realidad no siempre estropea una buena historia, Arcas pudo cumplir su promesa. Lo primero que hizo, a penas sin cambiarse, al acabar el partido fue ir al bar a saludar al dueño del local y cobrarse su apuesta. Sin duda, una de las tardes más felices de Arcas como jugador profesional.

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Barcelona: Ramallets, Segarra, Biosca, Gracia, Gonzalvo, Bosch, Tejeda, Villaverde, Kubala, Sampedro y Manchón.

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ESPANYOL: Vicente (Soler 69’), Argilés, Cata, Faura, Gámiz, Casamitjana, Arcas, Marcet, Benávidez, Muñoz y Ruiz. 

 Goles: 1-0: Minuto 3, Kubala. 1-1: Minuto 20, Arcas. 1-2: Minuto 22, Arcas. 1-3: Minuto 43, Arcas. 2-3: Minuto 52, Tejada. 2-4: Minuto 53, Arcas. 3-4: Minuto 54, Manchón. 4-4: Minuto 86, Tejada.

Árbitro: Señor García Fernández.

Incidencias: Partido celebrado en Les Corts, el 27 de mayo de 1956, correspondiente al partido de vuelta de los cuartos de final de la Copa Generalísimo. Lleno hasta la bandera.

GENIO Y FIGURA HASTA LA SEPULTURA

Los afortunados que lo vieron jugar, aseguran que poseía un genio y un carácter para darle de comer a parte. Ejemplos hubo muchos, como lo fue la bofetada que le propinó a su compañero Hernández, porque este le recriminó una acción del juego.

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Ni que decir sus múltiples piques con el eterno rival, el propio Arcas reconocía dichos rifirrafes con los azulgranas: “El Barcelona no me era simpático, por el simple hecho que soy del Espanyol y ellos son nuestro rival. La mayor alegría era ganarle. Toda la vida allá donde iba había un perico por treinta culés. La verdad sea dicha, ellos siempre han sido más grandes que nosotros, deportivamente, económicamente, socialmente… Siempre ha habido la broma, hasta la burla, de los amigos “no tenéis nada que hacer”, y por eso, como espanyolista, cuando nos enfrentábamos al Barcelona trataba de esforzarme más que nunca, aunque fuera sólo para poder reírme un poco de los demás como se reían de mí. Para mí los partidos contra el Barcelona tenían un encanto especial. Eran los dos más esperados de toda la temporada por la rivalidad que encerraban. La rivalidad empezaba en el barrio, en el bar donde ibas a tomar el aperitivo, en la calle…Y conste que esa rivalidad sólo era deportiva porque siempre he tenido buena amistad con jugadores barcelonistas y aún nos reunimos mensualmente en cenas de veteranos”.

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Para Arcas un derbi era más que un partido

Este orgullo perico de Arcas lo reconocía el legendario defensa barcelonista, Gustavo Biosca, que ponía de los nervios a la grada de Les Corts y a más de un jugador azulgrana: “Vaya temperamento tenía. A mí no logró sacarme de mis casillas casi nunca, pero al pobre Antonio Ramallets, por ejemplo lo llevaba por la calle de la amargura. Fíjense que cuando me enfrentaba a Mauri, me dolía hasta a mí, si le daba un golpe, ¡Era un buenazo! Pero Arcas… ¡Menudo elemento! Y no se crean que era un rompedor a secas. Tenía calidad y era muy listo en el área. Pero hablaba tanto que te ponía de los nervios”.

Otro jugador barcelonista ilustre de la época, Juanito Segarra, recordaba la figura de Arcas con cariño pero a su vez con resquemor, reconociendo que era el rival que más de quicio le sacó en su carrera futbolística: “Nadie tan “emprenyador” como Julián Arcas, nadie. Era un tipo estupendo de paisano, pero cuanto se vestíade corto… Recuerdo una eliminatoria contra el Espanyol que fue tremenda por su parte. En la ida perdimos 3-1 y en la vuelta, en Les Corts, coincidimos los dos equipos en el túnel. Julián se fue a por Ramallets y empezó a decirle que le iba a meter un gol por debajo de las piernas, que lo veía nervioso: Antonio se iba poniendo “negro”. Pues bueno, jugamos el partido y Arcas nos metió cuatro goles. Empatamos 4-4 y cuando ya nos había vuelto locos a todos, en una jugada sin trascendencia, se sentó sobre el balón. ¡La bronca que se llevó fue de las que hacen época”.

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Arcas disputa un balón con Ramallets

Un partido especial por la relevancia del marcador final, fue el mítico 6 a 0 en Sarrià. Arcas recordaba su particular pique con su buen amigo Ramallets cuando los culés ya habían encajado cuatro goles, y Julián seguía atosigándole y en un mano a mano con el portero barcelonista, el cancerbero le dijo: “¡A ver si aprendes a jugar al fútbol! “, A lo que Julián respondió: “Muy bien, de acuerdo, pero tú, ¡mira el marcador!“. Arcas reconocía que Ramallets siempre parecía más nervioso de lo habitual cuando se veían las caras: “Deben ser cosas psicológicas, y él ante mí; es posible, porque le marcaba un gol que otro no se lo hubiera metido. Antonio era muy profesional, muy puntilloso, muy barcelonista en su gran categoría y se lamentaba y dolía cuando encajaba un gol”.

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Ramallets tenía pesadillas con Arcas

Tras el célebre partido disputado en Sarrià, Arcas recordaba con cierta gracia el post partido: “¡Qué gozada esa tarde! Yo tenía la costumbre de volver a casa después de los partidos “un poco tarde”. Aquella noche fue especial. Regresé tardísimo yo me metí en la cama. Al rato me eché a reír como un loco. ¡Menudo jaleo armaría que mi madre se levantó y vino asustadísima hasta mi habitación! ¿Qué te pasa?, me preguntó. Nada, le contesté; Que me estoy acordando de mis amigos del barrio, de los barcelonistas. ¡Menudo día les voy a dar mañana!”.

Otra de sus anécdotas que siempre contaba, una vez retirado como futbolista, es que era un apasionado de jugar al deporte rey: “Cuando era un chaval tenía una ilusión bárbara por jugar a futbol. ¡Hombre que yo, siendo ya jugador de Primera con el Espanyol, los sábados o domingos por la mañana, me iba a jugar con la peña de mi barrio, el Rapid de Sant Martí, y por la tarde lo hacía con el Espanyol… que si se enteran me echan del club”. De hecho esta pasión duraría hasta el fin de sus días, no paraba de ver futbol, sobre todo de futbol base y obviamente el de su Espanyol.

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El fútbol siempre ha necesitado de jugadores de estas características, de hombres que actúen sin reservas mentales de ninguna clase, que salgan siempre a darlo todo, y que si las cosas no salen todo lo bien que ellos quisieran, nunca es por inhibición propia. Son los auténticos forzados del deporte rey, Arcas era de armas tomar, pero ni sus bravatas infantiles destiñeron jamás su clase y, especialmente, su afán de lucha y competitividad. En esto fue un gran ejemplo para todos.

INTRANSFERIBLE PARA EL CLUB

Como extraordinario jugador que era, los mejores conjuntos de la liga española intentaron hacerse con sus servicios, una de sus más grandes satisfacciones a nivel personal fue el haberlas rechazado todas… cuando el directivo madridista Tejada intentó negociar con Paco Sáenz y Francisco Perelló, el presidente dejó bien claro de entrada: “Si queréis a otro jugador podemos comenzar a entablar las negociaciones, pero con Arcas no. No queremos que se vaya“. Don Julián, cuando lo supo, se llenó de orgullo y decidió quedarse de por vida defendiendo la camiseta del Espanyol. Por este motivo, cuando Samitier en nombre del FC Barcelona, en varias ocasiones, o incluso el Marqués de Florida en el del Atlético de Madrid intentaron ficharlo, se encontraron con la negativa del jugador como única respuesta. “Sinceramente, creo que hubiera conseguido más títulos y mucho más dinero, pero para mí, el Espanyol estaba por encima de todo, ya sólo por su nombre es lo más grande que hay. Y la verdad, cada día me siento más orgulloso de haber obrado de aquella manera”, apuntaba el legendario ex jugador blanquiazul.

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SE PIERDE LA FINAL DE MONTJUIC

En la temporada 1956-57, anotó únicamente 6 goles en 27 partidos disputados, pero a cambio, después de unos años de sequía en los derbis del Campeonatos de Liga, marcó el segundo gol en la victoria de los jugadores entrenados por Ricardo Zamora batiendo nuevamente a su gran rival, Ramallets. Sin embargo, ese año Arcas sufrió una de las decepciones más grandes de su carrera deportiva: el no poder disputar la única final de Copa que hasta el día de hoy ha enfrentado a Espanyol y Barcelona, ​​la que se disputó en Montjuïc el 16 de junio de 1957, debido a la sanción recibida por la expulsión en la vuelta de la semifinal disputada en Mestalla, donde por un rifirrafe con el valencianista Mestre, a raíz de una entrada que hizo el jugador valencianista al blanquiazul Cruellas. El colegiado Gardeazabal decidió echar a ambos jugadores. La delegación blanquiazul no estaba preocupada por la posible sanción al delantero blanquiazul, ya que el pique fue verbal y no físico, pero el acta del colegiado fue muy severa y a Arcas le cayeron 8 partidos de sanción al tener un antecedente de expulsión… de ocho años atrás, en un partido jugado en Lleida! Y el Comité de Competición consideraba el acto como reincidente, por lo que el castigo se duplicaba en esos casos. Arcas nunca entendió esta dura sanción, clave en la derrota en la final y más cuando en esa misma época los jugadores Igoa y Herrera, siendo igualmente reincidentes, fueron sancionados con tan sólo cuatro partidos.

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Arcas acaba de ser expulsado en Mestalla

La Final celebrada en el estadio de Montjuïc, entre los rivales ciudadanos, Arcas la tuvo que ver desde la grada y el Espanyol sucumbió por un solitario gol de Sampedro, en un más que posible fuera de juego, a seis minutos de la conclusión. Al finalizar el encuentro, Arcas enojado y siendo el único espanyolista con tino de ir a recriminar al árbitro la concesión del gol de los azulgranas, ¡y eso que estaba en la grada! Cuando Arcas requirió indignado al colegiado Zariquiegui sobre la ilegalidad del gol, aquel respondió: “¿qué querías, que tuviera a Don Paco media hora más en el palco?“. Era conocida la poca afición de Franco al fútbol, ​​y menos como cuando en aquella ocasión tuvo que desplazarse a Barcelona en deferencia a las aficiones de los dos equipos.

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Arcas posando, de paisano, con sus compañeros en la Final de Copa del Generalísimo.

En la caseta espanyolista estaban abatidos… por la derrota en sí,  pero especialmente por como se había producido la misma: “por una sola cosa los espanyolistas estaban indignados, por el gol del Barcelona, pues todos coincidían en que había sido logrado después de una falta de Martínez a Catá”. Los periodistas que acceden al vestuario sienten por encima de todo las quejas a viva voz de Julián Arcas, discutiendo la jugada con sus compañeros y directivos: “Arcas, por lo visto, o mejor dicho, por lo oído, pone el mismo nervio en el terreno de juego que fuera de él. Así es Arcas”.

SU ADIÓS COMO JUGADOR BLANQUIAZUL

En la siguiente temporada, la 1957-58, sólo marcó un gol en nueve partidos, pero, cosas del destino o de la voluntad, este último gol con la camiseta del Espanyol fue ante el FC Barcelona, ​​el 17 de noviembre de 1957 , y su último partido con nuestros colores fue un RCD Espanyol 2 – FC Barcelona 1, donde pudo despedirse como más le gustaba, con una victoria frente al eterno rival, pese que no pudo materializar ninguno de los dos goles blanquiazules (lo hicieron Benávidez y Olivella en propia meta).

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Olivella supera, sin querer, a Estrems

Tuvo la satisfacción de que en pitar Ortíz de Mendivil el final del partido, enfilaba por última vez el camino a los vestuarios de Sarrià con una victoria ante su eterno rival, el F.C. Barcelona y así poder sacar pecho frente a sus amigos culés. Era el 23 de marzo de 1958. Arcas, tras 12 años, ya no vestiría más los colores del primer equipo del club de sus amores.

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Arcas atento a las órdenes de Berkessy, en su última temporada en el Espanyol

espanyolESPANYOL: Vicente, Dauder, Abel, Faura, Sastre, Casamitjana, Arcas, Szolnok, Benávidez, Coll y Torres. 

barcelonaBarcelona: Estrems, Segarra, Gensana, Olivella, Rivelles, Vergés, Tejeda, Villaverde, Kubala, Basora y Evaristo.

Goles: 1-0: Minuto 2, Benávidez. 1-1: Minuto 21, Evaristo. 2-1: Minuto 75, Olivella (propia puerta).

Árbitro: Señor José María Ortiz de Mendivil (colegio vizcaíno).

Incidencias: Partido celebrado en Sarrià, el 23 de marzo de 1958, correspondiente a la jornada vigésima quinta del campeonato de Liga.

Con 86 goles, fue durante muchos años el máximo goleador de la historia del club, hasta que primero Rafa Marañón con 111 y luego Raúl Tamudo le superaran. También figurará para siempre como el autor del gol número 1000 de nuestro club. Fue en el partido Espanyol-Zaragoza con el resultado de 3-2 jugado el 26 de abril de 1953. Los tres goles blanquiazules los marcaron Mauri el primero, el segundo y milenario Arcas y Marcet el tercero. A su vez, también tuvo la fortuna de marcar el gol 900 y 1100 del club en el campeonato liguero. 

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Arcas el tercer máximo goleador de la historia del club

A CÁDIZ DE FUTBOLISTA A ENTRENADOR

El 28 de marzo de 1958, a petición suya, el jugador blanquiazul se desvinculó del club de su vida para firmar hasta final de temporada con el Europa. En el conjunto graciense estuvo hasta final de esa campaña. Posteriormente fichó por el Cádiz, siendo la primera vez que el jugador se desplazaba fuera de Barcelona para vivir desde que al año de edad dejó su tierra natal Vélez-Blanco (Almería). En el cuadro gaditano, las cosas personalmente le van bien, juega 10 partidos y marca 7 goles, pero a nivel de conjunto al cuadro andaluz no le va nada bien y está abocado al descenso. Esta situación, hace que la directiva gaditana le planteara a Arcas la posibilidad de llevar al equipo como primer técnico, hecho que le debía hacer combinar ambas facetas, como preparador y jugador. El bueno de Julián no dudó en un instante, dijo sí. Cabe citar, que Arcas se sacó el carnet de entrenador nacional en 1955, junto a otros ilustres como Marcel Domingo, Heriberto Herrera o Eizaguirre. De manera milagrosa y con Arcas como entrenador el equipo salió a flote y de estar prácticamente sentenciado para el descenso, al final quedaron en una más que notable séptima plaza en la tabla clasificatoria, que ni el más optimista de los cadistas podía soñar.

Su gran temporada en el conjunto amarillo hace que la petición de renovación para seguir en el banquillo andaluz sea un clamor, la directiva pelea lo indecible para que así fuera, pero la tierra tira y Arcas se decanta por una oferta del Figueres. En la Unión Deportiva Figueres, equipo de una ciudad y de una comarca que acabó estimándose muy, simultaneó la temporada siguiente, la 1959-60, los cargos de entrenador y jugador, cuando saltaba al césped, su segundo, Josep Fajol, dirigía el equipo desde el banquillo. Los comienzos con este equipo no fueron fáciles, pero finalmente lo llevó a la final del campeonato regional, donde consiguió el Campeonato de Cataluña de Tercera División. Este hito lo llevó a disputar la promoción de ascenso a Segunda División contra el San Sebastián, en el partir de vuelta a Figueres, con un 0-2 en contra, el veterano Arcas decidió saltar al campo, y gracias a él el partido se convirtió en un ataque y gol constante a favor de los ampurdaneses, que acabaron ganando por 4 a 2, de todos modos insuficiente para compensar el 4-0 de la ida. Julián Arcas tuvo a final de temporada la alegría de ver cómo su amado Espanyol se hacía estadio Figueres con el prestigioso Trofeo Salvador Vilarrasa, por delante del Cruzeiro, Toulouse y del equipo que había entrenado aquella temporada, el Figueres , reforzado excepcionalmente con Joel (Valencia), Didí (Real Madrid), aprobaba (At. Madrid), Evaristo, Kubala y Czibor (Barcelona).

Entonces el Nástic decidió contratarle y Arcas accedió a dicha oferta. Eso generó malestar en el conjunto gerundense y le negaron la baja, al entender que Arcas tenía un doble contrato tanto como entrenador y otro como jugador. En la de técnico accedieron a regañadientes, pero si quería la baja como jugador debía indemnizar el club. Arcas “negoció” en Figueres con el club su baja, montando un escándalo por entender lo que le estaban haciendo era una canallada, ya que su contrato de jugador lo hizo para hacer un favor al club, al no poseer muchas fichas disponibles de jugadores y sin percibir ninguna cantidad extra a la que ya recibía como entrenador. Al final, gracias a la intervención de los directivos del cuadro ampurdanés Nurcete, Nuñez y Durán, el problema se solucionó y Arcas pudo fichar por fin por el Nástic de Tarragona. En el cuadro tarraconense siguieron sus éxitos, ya que también lo hace campeón de tercera división.

SU TRAGO MÁS AMARGO COMO PROFESIONAL

Un año más tarde, en la temporada 1961-62 el RCD Espanyol volvía a llamar a su puerta, esta vez, para integrar con el otro gran mito viviente del club, don Ricardo Zamora, una especie de tándem de salvación en el banquillo del equipo ante la situación dramática de colista de 1 ª en que la había dejado José Luis Saso. La misión de la salvación era casi imposible… El club blanquiazul anunció las nuevas designaciones técnicas en una nota de prensa oficial:

La Junta Directiva del R.C. D. Español, reunida en el día de hoy, tomó por unanimidad el acuerdo de confirmar a don Ricardo Zamora como director técnico del equipo profesional de futbol y nombrar a don Julián Arcas preparador del mismo, de los por su historial y comprobado amor al club, se espera puedan conducir la actual situación. 

Barcelona, 12 de diciembre de 1961

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Arcas como entrenador del Espanyol

A pesar de conseguir evitar el descenso directo y conseguir la tercera mejor puntuación desde que cogieron el equipo, no pudieron evitar la promoción de permanencia. Una promoción desastrosa con clausura en el viejo Zorrilla, donde Arcas y Zamora recibieron presiones de la directiva para elaborar una alineación condicionada, provocó el primer descenso de la Espanyol en su historia. Rodilla, que al poco tiempo formaría parte del club blanquiazul, marcaba el 2-0 que enviaba a los catalanes a segunda y que provocaba el llanto de unos inconsolables Arcas y Zamora. Don Ricardo, recordando aquellos hechos, dejaba bien a las claras que desde el mismo club existieron presiones injustificadas: “yo prefiero no recordarlo. A mí me dejaron con las manos atadas… todos tenemos que olvidar y arrepentirnos de muchas cosas…”. Arcas tuvo un duro revés deportivo, aún escuece ver sus llantos en el viejo Zorrilla. Estaba tan desconsolado por el descenso del Espanyol, el primero de su historia, que estuvo dos años sin saber nada de los banquillos. Sin duda, estas dos leyendas del club pagaron demasiado caro su amor hacia la entidad al coger una tarea de improbable éxito, como lamentablemente así fue.

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Un desolado Arcas en el banquillo del Viejo Zorrilla

El año siguiente, el club recuperó la categoría en la promoción frente al Mallorca, gracias al gol de Idígoras en el partido de desempate en el Bernabeu. Cuando regresó el equipo fue una explosión blanquiazul, colapsando los aficionados el aeropuerto barcelonés con Julián Arcas como abanderado. El técnico que dirigía junto a Zamora al Espanyol la tarde que el equipo bajó a Segunda por primera vez en su historia, rompió todos los cordones de seguridad de las pistas y llegó hasta las escalerillas del avión para abrazarse a los jugadores. Arcas volvía a sonreír con su Espanyol.

PRIMER ENTRENADOR DEL FEMENINO

Arcas tras un paréntesis de dos años, accedió a entrenar a varios equipos como el Sants, el Sant Martí o el Igualada. Y en 1970 volvió a vincularse de nuevo con la entidad blanquiazul, pero esta vez para ayudar al futbol femenino que recién empezaba a practicarse en el territorio nacional. Convirtiéndose en el primer entrenador de la historia del Espanyol femenino. Julián quedó maravillado por el entusiasmo de sus chicas, que entrenaban con una ilusión para luego poder jugar y eso al técnico blanquiazul le encantaba.

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Arcas como entrenador del femenino del Espanyol

Curiosidades de la vida, su amigo Antonio Ramallets también era técnico de un equipo femenino, el FC Barcelona, por lo que la rivalidad entre ambos esta vez se reflejaría desde los banquillos de los clubes de toda su vida. Por cierto, Arcas también le comió la tostada a Ramallets desde el banquillo con el Espanyol, consiguiendo varios títulos. Arcas estuvo un año como entrenador y en el siguiente, ayudó al femenino pero como supervisor técnico, dejando las funciones de primer entrenador el señor Luis Oliva, que junto a su familia, fue pieza fundamental para que el femenino del club tirara hacia delante.

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El femenino ganó la Copa Pernod frente al Barça (2-1). Arcas y Zamora con las mozas pericas en el Estadio del Camp Nou

Arcas participó también en proyectos como el filme La técnica del fútbol de Ricardo Blanch, de 1970, donde sobre el césped de Sarrià daba con otra serie de grandes jugadores explicaciones teóricas sobre la práctica del fútbol. A finales de los 70, también regresó al club de uno de sus antiguos equipos como jugador, la UE Horta, como entrenador en la 3 ª división. Como nota anecdótica, en uno de sus negocios, un estanco en la calle Galileo del barrio de Sants, las cajas de cerillas llevaban su imagen con la camiseta del Espanyol.

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Arcas regentaba un estanco en el barrio de Sants

RECONOCIMIENTOS POR PARTE DEL CLUB

Como uno de los grandes emblemas del club, Arcas fue protagonista de algunos de los actos del 75 aniversario del club, como los partidos del equipo de veteranos contra una selección de jugadores que habían participado en el campeonato de Cataluña, y contra el equipo del FC Barcelona, ​​disputados en octubre de 1975 en Sarrià. En abril del año 1977, también durante la presidencia de Meler, fue uno de los promotores de la oficialización de iure de la Asociación de Veteranos del RCD Espanyol, que de facto venía funcionando desde muchos años atrás. Arcas jugó con ellos hasta el año 1989, en que lo dejó por problemas físicos, recordemos que don Julián, en su carrera deportiva, y como prototipo de jugador que nunca rehuyó el contacto, sufrió diferentes lesiones como fracturas en el tabique nasal, de tipo craneal, y múltiples patadas.

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Arcas con los veteranos del club

El 11 de enero de 1981, en la previa del partido de la máxima frente el Barcelona en Sarrià, el club decidió condecorar a Arcas, una vez que Marañón le igualara como máximo goleador de la historia con 82 tantos en el campeonato liguero, cifra errónea, ya que Arcas logró 86 dianas, pero algo muy habitual en el club blanquiazul, que no sabe cuidar estos detalles. Por cierto, Arcas vio desde el palco como Marañón a los 8 minutos de encuentro “batía” la marca incorrecta convirtiéndose en el recordman goleador del club, dando el triunfo por 1 a 0 a los pericos. Realmente, la marca fue batida dos meses más tarde, donde Marañón consiguió frente el Atlético de Madrid en Sarrià su gol número 87 en Liga. Posteriormente batiría Tamudo a Marañón, esta vez si en un derbi.

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Arcas junto a Meler recibiendo un más que justo reconocimiento

El 14 de noviembre de 1999, el día de la Ceremonia Inaugural del Centenario, una de las imágenes más recordadas es la de Julián Arcas, acompañado de Trias y Martorell, izando la bandera del club, después de haber recorrido el anillo del estadio saludando con su bufanda con extraordinaria emoción.

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Arcas en el desfile de los veteranos durante el Centenario del club

Pocos días más tarde, el 20 de noviembre, recibió de manos del presidente Daniel Sánchez-Llibre un premio de la Federación de Peñas del RCD Espanyol en reconocimiento a su trayectoria deportiva.

Uno de los grandes mitos del españolismo fallecía el 12 de enero de 2001, y el españolismo se vistió de luto al conocer la muerte de don Julián Arcas. Su muerte se produjo en Girona a la edad de 74 años. Su cuerpo fue incinerado dos días más tarde en la ciudad de Figueres.

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El gran Alberto Martorell llora delante del féretro de Arcas

Sus familiares se encargaron de hacer volar sus cenizas en el mismo olivo del centenario que él vio plantar el 20 de febrero de 2000 el rec del Molí de Verges por iniciativa de la peña Sempre Pericos de l’Empordà, dentro de la campaña de plantación de árboles fomentada desde el club. Aún hoy puede verse allí mismo una placa que conmemora este hecho, la última muestra de lo que por Arcas significaba el Espanyol, y del que por espanyolismo significa la figura de éste gran personaje.

LA FURIA PERICA

Más de una década vistió los colores del Espanyol, los defendió a cara de perro, de allí que muchos le llamaran “Bull Dog”, otros el “Tigre de Sarrià”. Renunció a una fama mayor, económica y deportiva, al quedarse siempre en el club de su vida. Siempre se desvivió por el Espanyol, eso le provocó algunos sin sabores como el primer descenso del club que vivió desde el banquillo del Viejo Zorrilla. Con su nariz un poco aplastada como la de un boxeador, producía el terror en el área. No era técnicamente un prodigio, pero suplía ese factor con una decisión desmedida y un tiro mortal con la cabeza o los pies.

Seguramente, es el jugador que más y mejor ha representado lo que significa el Espanyol, un club con limitaciones, pero con un espíritu de lucha tenaz encomiable que jamás se rinde, como era Arcas tanto en un terreno de juego como en la vida misma. Una figura inolvidable para el españolismo, porque decir Arcas es decir Espanyol y viceversa.

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Todo un símbolo del club: Julián Arcas

 ESTADISTICAS DE JULIAN ARCAS

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Bibliografía: Històries Blanc i Blaves de Pericos Online, Mundo Deportivo, libros historia RCDE,  La Vanguardia, Les històries més insòlites de l’Espanyol, El Españolista.

Fotos: Libros historia RCD Espanyol, Revista Tot Espanyol, Mundo Deportivo, Fuerza Perica, De l’Encís de Sarrià al somni de Cornellà-El Prat, Pericos Online, El Españolista.


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